lunes 6 de julio de 2009

Pascuas II

Jesús del Convento.
Y cual rezo que compondría Román Saldaña Oropeza respecto a esta imagen dice: "Es una antigüa imagen tallada en madera fina, del tamaño medio de un hombre, un poco encorvado y con la mirada fija hacia abajo. Probablemente fue mandada esculpir por algún estatuario de Puebla o México, pues hay datos que desde la Segunda Mitad del S. XVI ya se veneraba en este convento".
Creo que eso resume en gran parte la inclinación y reverencia del pueblo Chiautempense a esta imagen.
En el año 1560, en el Santuario de Santa Ana, para evitar una "idolatría paliada", los franciscanos determinaron establecer un monasterio franciscano. Una cabecera de doctrina que evangelizara a los naturales de la región y que se erigiera para formar un "contrapeso" hacia la antigua veneración de los indígenas a Toci, ya para entonces llamada "Señora Santa Ana".
Y así fue. Para dicho año Chiautempan fue nombrado cabecera de Doctrina: pueblos como Apetatitlan, Cuahuixmatlac, Tlalcuapan, Contlan, Tlacatepec, Tetlanohcan, Tlatelulco y otros que se han perdido en el tiempo y el espacio fueron adheridos a este monasterio. Los franciscanos fomentaron el establecimiento del Ayuntamiento Religioso (Nutini denomina así al órgano de la Fiscalía), con sus puestos respectivos, mismos que han sufrido modificaciones en gran sustancia hasta la actualidad.
En la región, famosa desde la época precolombina por sus textiles de algodón, también se impulsó por parte de los frailes el trabajo en el telar de madera (Liso o de pedal), también al mismo tiempo se introdujo la lana y se empezaron a hacer los sarapes.
El pueblo de Chiautempan vivía una metamorfosis demasiado precipitada, lo que ocasionó la mezcla de las antiguas concepciones y las traídas por los hispanos. Un ícono religioso marcaría la diferencia en este aspecto.
Las leyendas varían, según la tradición oral. Pero existe algo que no varía. El motivo. El Origen. El nacimiento de estos hechos.
Para estos años (los 60's), llegó al atrio del convento de Chiautempan una mula o un borrico con una caja encima. Bestia de carga al fin y al cabo con una caja de madera. El animal quedó atado a un árbol del gran atrio. En ese entonces el atrio ocupaba todo el hoy Instituto Morelos. Y bueno, pasaron días y días y la mula seguía atada. Algo extraño, dado que no había dueño que la reclamase, ni arriero siquiera que la buscara. Los franciscanos, al notar este caso, determinaron mejor descargar a la pobre bestia que se hallaba desde cierto tiempo atada. Y así lo hicieron, quitaron del lomo del animal la caja. Cuál sería la sorpresa de éstos hombres de Dios al encontrar en dicha caja el rostro, manos y pies de una imagen de Cristo. Sin duda, que expresaba compasión, dolor, amor. Esto fue tomado por un milagro entre los propios frailes y fiscales del pueblo. Y es en este punto donde la historia llega a su momento cúlmine. Los frailes determinan tallar en madera el restante del cuerpo. La imagen queda entronizada en el monasterio franciscano y es conocida por el vulgo como "Jesús del Convento". No obstante, y debido a la gran devoción de los chiautempenses, así como a la fama de milagrosidad, el vulgo le llamó "Padre Jesús del Convento", nombre con el que se le conoce hasta la fecha.
Seguiremos luego con el relato. Nos acercamos un poco más al sentido de las Pascuas.

Tlatequipanahua Icnime Altépetl.